Por Hugo Isaac Rea Torres
*El “Pirruris”
Jimmy Bonilla
MEGALOMANO. - Lastimado
en lo más profundo de su orgullo desde que le derrumbaron la ambición de
quedarse cinco años como gobernador, Jaime Bonilla Valdés, en menos de un año, ha
hecho de todo para confrontarse con quien se le ponga enfrente para intentar
demostrar que “el del poder es él”. Si Chuy.
Como todo
megalómano, mirrey Bonilla cree que todo lo que dice, piensa o hace “es
grandioso”. Se trata de ese tipo de persona que desprecia a los demás porque se
considera superior a ellos, debido a una egolatría sobredimensionada.
Ello lo ha llevado
a abrir frentes hacia todos los puntos cardinales de la geopolítica no solo
estatal sino nacional.
Su frustración lo
ha llevado a confrontarse hasta con el jefe de la oficina presidencial, Alfonso
Romo; pasando por Gabriel García Hernández, Coordinador General de Programas
para el Desarrollo; con Hugo López Gatell, subsecretario de Promoción de la
Salud; con Manuel Bartlett Díaz, director general de la CFE; con el
exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, cuya
renuncia al cargo, Bonilla, en su egocentrismo, creyó que obedeció a su
capricho y acción ilegal de querer administrar la caseta de peaje de Playas de
Tijuana (habrase visto); con los empresarios del Grupo Aeroportuario del
Pacífico; con el delegado federal único, Alejandro Ruíz Uribe; con la alcaldesa
de Tecate, Zulema Adams; con el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz; con
periodistas que no le siguen el juego y acusa que es “porque quieren publicidad
y no les doy” y que por eso hace sus estultas transmisiones. Bueno, no ha
habido personaje de la vida pública con la que el beligerante y caprichoso mirrey,
fresa, junior, gente bien, niño nice, pirruris y megalómano del gobernador no
haya peleado o querido pelear.
Y es que Jimmy
Bonilla en ningún momento, desde su asunción al poder, ha “pensado” en el
bienestar de los bajacalifornianos ni en el futuro económico y social del
estado, sino que, a través de sus alfiles como la diputada Monserrat Caballero,
en el Congreso del Estado, o Meli Espinoza, en la Sindicatura de Tijuana, solo
está pensando en su beneficio personal para mantener el poder quitando de en
medio a quienes le estorban para satisfacer su ambición de ser “el poder tras
el trono” luego de concluir su mandato constitucional en el 2021.
Dicen, bueno no
dicen, lo confirmo, que es tanto el egocentrismo de Jaime Bonilla que hasta en
un velorio quisiera ser el muertito para ser el centro de atención. Ya es mucho
decir, ¿no? ¡Pero es verdad!
Solo es cuestión
de ver sus intrascendentes transmisiones vía Facebook (que oscilan alrededor de
mil espectadores) para constatar que lo que más feliz lo hace son las grabaciones
de la gente que “le agradece” el apoyo recibido de una pinchurrienta despensa,
o la manipulación de los niños a los que les ha entregado una tableta o una
computadora (de las que no revela características, obviamente) “para que puedan
seguir estudiando en línea”, sin saber si tienen para pagar la mensualidad del
internet.
Con ello olvida
que la limosna es anónima y lo demás es vanidad, aunque lo que ha dado hasta
ahora no sea de su bolsillo, sino de los contribuyentes bajacalifornianos; pero
como el Teletón, intenta quedar bien con el apoyo de los demás, no por
convicción ni solidaridad personal, sino aprovechando la oportunidad.
Jimmy es tan
bragado y es tanto su amor por sí mismo que ordenó que su fotografía quedara
impresa en los libros de los estudiantes del Cobach, rindiendo culto a su
personalidad al no tener más opción o capacidad para poder trascender.
Acostumbrado a
cumplir sus caprichos, como todo pirruris, Bonilla insiste en hacer lo que en
otros critica: realizar proselitismo ilegal al aparecer su imagen en los libros
de texto, violando el Art. 134 de la Constitución Federal, como lo denunciaron
en su momento los estudiantes en redes sociales.
Así, con Jaime
Bonilla los bajacalifornianos vemos como solo está concentrado en asuntos
electorales, en la elección del 2021, utilizando a la diputada Monserrat
Caballero como el canal para presentar propuestas tendenciosas y caprichosas,
para decidir el futuro del estado que en la actualidad se enfrenta a la peor
crisis económica y de salud.
Hoy a Morena en
Baja California, con Jaime Bonilla como gobernador, le importa más la elección
del 2021 que el futuro de sus ciudadanos que enfrentan todos los días las necesidades que genera la pandemia, preocupados por el cómo llevar el alimento a
su casa.
Es por eso que no
ha perdido oportunidad para intentar quitar del camino a quienes le estorban
para seguir siendo “el poder tras el trono” al promover la imagen de su
secretario de Economía, Mario Escobedo Carignan; de la expanista alcaldesa de
Mexicali, Marina del Pilar Ávila Olmeda, o del alcalde de Ensenada, Armando
Ayala, para que sea alguno de ellos quien lo sustituya el próximo año en la
gubernatura y él pueda manipularlos a su antojo, pues no olvidemos que Bonillín
Canallín trae entre manos sendos y jugosos negocios en materia de agua y
energía eléctrica en Baja California.
No olvidemos que
Jaime Bonilla ha sido acusado de corrupto al haber obtenido recursos en su
campaña encubiertos como “donaciones” al programa “Voluntariado con Bonilla
gente como tú” con el que se darían desayunos escolares y apoyo a comunidades
necesitadas, aunque hasta ahora se desconoce el paradero del dinero que fue
entregado a través de su exsecretaria de Bienestar, Cinthya García Soberanes.
Incluso ha habido
señalamientos del excandidato perredista, Jaime Martínez Veloz, en los que
establece que “el gobierno funciona como una banda gangster que si no apoyas te
echan al SAT estatal (al que ya equipó con 40 vehículos). Yo creo que eso está
prohibido. Es totalmente diferente al gobierno que suponíamos que iba a ser. Se
ha generado una situación de presión hacia muchos grupos que no están con el
gobierno, donde, a través de la presión y el chantaje, ha generado una enorme
incertidumbre social”.
Finalmente,
mirrey Bonilla, nada tonto, como en el ajedrez sigue moviendo figuras para
seguir disfrutando de las mieles del poder y, lo que ha criticado de los “alcaldes
que no trabajan” por andar fuera de sus municipios por hacer campaña
adelantada, él ha dejado de atender la problemática estatal por ir a “inaugurar
oficinas” de quien cree que en el 2024 será el sucesor de Andrés Manuel López
Obrador, Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Relaciones Exteriores.
Bonilla,
aventurándose, ya “compró la marca” y tendrá que morderse los dos si el
escenario político cercano no le favorece, lo cual todo parece indicar que así
será, pues se enfrenta a un viejo lobo de mar y sensei de la política como
Porfirio Muñoz Ledo.
Jimmy deberá
entender que a veces papi no puede cumplir todos los caprichos y “tendrá que
comprarse un bosque para que se pierda”.
*Nota:
Bonilla, dentro de su sobrada estulticia, cuestiona la inseguridad pública que
se ha registrado en Tijuana durante el último año, pero ¿acaso ha dado a
conocer cuántas carpetas de investigación ha resuelto su fiscal carnal, Titi
Ruíz? “La zorra nunca se ve la cola”.
Hasta aquí la dejamos,
no sin antes recomendarles que ¡NO SE ENREDEN Y PUNTO!

