TIJUANA.-
Como es su costumbre, actuando de forma soterrada para conseguir sus aviesos propósitos, Arnulfo Guerrero, motejado en los conductos políticos del panismo en la entidad como el “Fufo”, y el ex diputado local, Gerardo Álvarez Hernández, se han coludido para ir en pos de la silla que ocupa Raúl Felipe Luévano Ruiz, Secretario General de Gobierno del XXII Ayuntamiento de Tijuana.
Ambos funcionarios de perfil grisáceo, en las últimas
semanas han armado una estrategia para generar una imagen de ineptitud de
Luévano Ruiz para resolver los temas que son responsabilidad de atender por
parte de quien ocupa la segunda silla en importancia en el ejecutivo municipal,
con el simple y llano objetivo de desplazarlo para luego convencer al alcalde,
Juan Manuel Gastélum Buenrostro, de que cualquiera de ellos es un excelente
perfil para reemplazar a quien ahora es el número dos.
El “Fufo” Guerrero, regidor en la presente administración
municipal, es un ente que la corrupción lo ha perseguido por todas las
entidades gubernamentales por las cuales ha transitado, gracias a su mentor en
trapacerías, el ex diputado y Secretario de Desarrollo Social, Ricardo Magaña
Mosqueda, de quien fue su subsecretario y
su adalid político, depredó los recursos de la dependencia a placer y
plena satisfacción personal.
Gerardo Álvarez Hernández, se vincula con “Fufo” Guerrero
por su zalamera empatía hacia el proyecto político con rumbo a la candidatura
del PAN a la gubernatura del estado para el 2019, para el exalcalde y actual
diputado federal, Jorge Ramos Hernández, y por sus similares cualidades: alta
proclividad con vehemencia y singular entusiasmo a los actos de corrupción, ya
que al igual que su coludido, durante su estadía en la Dirección de lo que hoy
se conoce como Inspección y Verificación, hizo de la extorsión a giros negros,
salas de masaje, expendios de licor sin permiso, ente otros rubros, su deporte
favorito. Los de mayor lucro para él, obviamente, con la complacencia de quien
en ese entonces era el primer edil, Jesús González Reyes.
Por cierto, en la pasada elección local, a Gerardo Álvarez
un grupo de panistas lo señaló de haberse confabulado con su gran amiga y
compañera en la XXI legislatura, la priísta Miriam Ayón, para operar políticamente
en favor del candidato del tricolor a la alcaldía de Tijuana, René Mendivil.
Hace unas semanas, en un acuerdo, los dos personajes, a
través del llamado “fuego amigo”, quieren arrogarse la Secretaria General de
Gobierno para satisfacer sus ansias de poder y su adicción a la corrupción, y
de manera específica, apropiarse de la estructura gubernamental del XXII
Ayuntamiento, para operar a favor de su proyecto político y poner éste a
disposición de su jefe, apuntalando la figura de Ramos Hernández en pos de la
nominación.
Esa candidatura que busca afanosamente el ex primer edil de
Tijuana es a través de dos vertientes: la nominación de su partido como tal, y
lograr la operación al interior de la bancada de su partido en el Congreso del
Estado para que se cambie la periodicidad de permanencia del gobernador de dos
a cinco años, y sea hasta el 2024 el empate con la elección federal, hecho que,
curiosamente, anda promoviendo entre la fracción tricolor del poder legislativo
el dueño de la perrera de los Xoloitzcuintles, Jorge Hank Rhon, quien quiere ir
por una segunda derrota electoral.
Obviamente, la opinión del alcalde Gastélum Buenrostro no
les inquieta, ya que están convencidos de que para ellos es un ente de fácil
maleabilidad, al que le harán engullir su intención de ir a la reelección, que en
mancuerna con Jorge Ramos Hernández, tendrá la posibilidad de repetir en el
cargo y es su única opción.
Es por ello que ambos personajes se han dedicado a filtrar
entre los medios de comunicación y en redes sociales, a través de perfiles
creados exprofeso, información referente a un presunto distanciamiento, así
como supuestas constantes confrontaciones entre el primer edil y su Secretario
de Gobierno, situación que es una falacia orquestada por Guerrero y Álvarez
para crear la impresión de que la salida de Luévano Ruiz del cargo es
inminente.
La impostura que manejan ambos colaboradores de Ramos
Hernández, no ha hecho la mella que deseaban, su capacidad de operación
política es limitada, no les alcanza para lograr su objetivo, ni con la labor
de denostación en los medios que viene realizando “Fufo” Guerrero en contra de
los subordinados de Luévano Ruiz, en especial, del titular de la Dirección de
Tránsito y Transportes, Javier Salas.
Observaremos hasta donde llega el fuego amigo de Gerardo
Álvarez y del regidor Arnulfo Guerrero.


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