*Su chamba de secretario de Desarrollo Social le permite manejar recursos considerables que no llegan a la gente vulnerable.
Tijuana.- El exdiputado local, hoy secretario de Desarrollo Social, dentro de su nuevo encargo, ha hecho asignaciones directas de "obras pequeñas", como pavimentación de calles y otras más que, a través de los famosos "moches", le están dejando un buen capital económico para sus ambiciones futuras.
Esas acciones sólo las ha acercado a gente que comulga con el Partido Acción Nacional y las realizan sus amigos propietarios de compañías constructoras locales, quienes le agradecen mediante su respectiva comisión.
Lo peor de ese sujeto, es que a través de sus voceros oficiosos anda pregonando, sin comprobar, que parte de su presupuesto lo distribuye entre algunos reporteros para que difundan "su trabajo", el cual no han tenido absolutamente ningún impacto mediático, mucho menos social.
Lo peor es que se le hace fácil a Mario Osuna, intentar desacreditar a sus críticos con su trillada frase: “Me pidió una lana, pero no caí en su juego”.
La piel de cebolla que ahora porta, lo hace muy sensible a las críticas y opta por buscar pactar con los medios de comunicación mediante personal zalamero y arrastrado a los que utiliza de correos, como vulgares “corre ve y dile”.
Si Mario Osuna no tiene la capacidad para acatar una indicación directa de su alcalde y patrón Juan Manuel Gastélum, cuando le ordenó atender a familias vulnerables a las que dejó por horas en la sala de espera de Desom y no atendió, mucho menos atinará a saber cuál es el camino correcto para no ser blanco de severas críticas por su mediocre y gris desempeño como titular de una dependencia donde se lucra con el hambre y la desesperación del pueblo.
¿Hasta cuándo lo aguantarán?

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