Gracias a su frontera con San Diego, Tijuana se ha convertido en el centro del turismo sexual, en donde las prácticas ilegales, como la pederastía, están a la orden del día.
A tan solo unos metros de la línea que divide a México de Estados Unidos se encuentra la Zona Norte, también conocido como el barrio rojo de la ciudad, donde las prácticas ilícitas circulan libremente, en especial en la calle Coahuila.
La mayoría de los clientes que llegan a esta zona son turistas estadounidenses, motivo por el cual la Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI) siguió la pista de un par de ciudadanos que solían visitar Tijuana con fines sexuales ilícitos, después de que recibiera una denuncia ciudadana en diciembre de 2014.
A partir de la investigación, la agencia reveló el modus operandi de los traficantes de personas en la frontera norte: un intermediario se encarga de contactar a pederastas con proxenetas través de redes sociales, envían fotografías de menores de edad en posiciones sugerentes a modo de catálogos digitales acompañadas de mensajes provocativos que simulan estar escritos por las víctimas.
La averiguación permitió encontrar los pormenores de la correspondencia virtual entre el cliente y el traficante, desde requerimientos de edad de la próxima víctima de los pedófilos, puntos de encuentro como hoteles que consienten la pederastía y hasta nuevos hallazgos, es decir, niños recientemente raptados que no superaban los diez años de edad.
Un reportaje hecho por The San Diego Union-Tribune da cuenta de la gravedad de la situación que se vive en el barrio rojo de Tijuana, pues de acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), México ocupa el quinto lugar internacional en tráfico de personas.
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